Síndrome del ojo seco, aprende a usar el colirio

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Son muchas las personas que hacen uso de lo que se conoce como lágrima artificial o colirio, pero… ¿lo hacen de manera adecuada? Hoy te contamos cómo debes hacerlo.

En algunos casos, hay personas que no generan suficientes lágrimas o estas no tienen calidad como para mantener los ojos sanos. Es lo que se conoce como ojo seco. La producción de lágrimas se reduce a medida que envejecemos y es más frecuente en mujeres, especialmente tras la menopausia.

Si además le unimos el uso de pantallas de ordenador, del móvil, durante demasiadas horas, incluso por la noche, o la estancia en lugares con aire acondicionado o calefacción, todos estos factores contribuyen a aumentar la sequedad ocular, siendo ésta uno de los motivos más frecuentes en las consultas oftalmológicas.

Con la llegada de la Navidad, las reuniones con amigos se multiplican y las salidas hasta altas horas de la noche, también pueden provocar la sequedad.

Por eso, es habitual el uso de lágrimas artificiales y, sobre todo, contar con unos hábitos saludables en el uso de pantallas y nuevas tecnologías, para los que, enalgunos casos, es necesario un tratamiento para el ojo seco.

¿Qué puede provocar el síndrome del ojo seco?

Las causas pueden estar derivadas de efectos secundarios de medicamentos comunes que reducen la secreción lagrimal, y tratarlos con colirios o lágrimas artificiales. Por ejemplo:

  • Diuréticos.
  • Beta-bloqueantes.
  • Antihistamínicos.
  • Pastillas para dormir.
  • Medicación para la ansiedad.
  • Analgésicos.

Dado que estas medicaciones son a menudo necesarias, la condición de ojo seco deberá de ser tolerada o tratada con colirios llamados lágrimas artificiales.

¿Cuáles son los síntomas del ojo seco?
  • Ardor o escozor.
  • Sensación.
  • Enrojecimiento.
  • Problemas de visión.
  • Fatiga ocular.
  • Especial sensibilidad a la luz.
  • Secreción fibrosa.
  • Irritación excesiva con el humo o el viento.
  • Lagrimeo mayor del habitual.
  • Molestias con el uso de lentes de contacto.

Si el ojo no está lo suficientemente húmedo, se irrita, estimulando a la glándula glándula lagrimal, libere un gran volumen de lágrimas puede rebosar el ojo. Por eso, cuando el ojo nos llora demasiado, no es por que tengamos mucha lágrima sino porque la glándula lagrimal segrega más, pero de peor calidad.

Acudir a la consulta del especialista

Existen varios tratamientos para el ojo seco, aunque el más habitual es el de las lágrimas artificiales para lubricarlo. Existen también en formato gel para aplicarlas por la noche, ayudando a regenerar la córnea desestabilizada durante el día.
También cabe la posibilidad de hacer uso de otros métodos con prescripción médica en función del caso.

Desde Óptica Gasteiz, te animamos a que nos consultes para que podamos orientarte y mejorar tu salud visual.

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